En febrero la activista Lena Prado generó cierto revuelto a través de Twitter con la idea de acabar con los prejuicios sociales en torno a las axilas no depiladas. En primer lugar se atrevió a subir una foto suya mostrando el vello en esta parte del cuerpo.
Como era de esperar, enseguida Prado recibió un aluvión de críticas –a veces insultos–. Pero enseguida salieron en defensa de la audaz heroína otras mujeres que se unieron a la causa subiendo instantáneas suyas en la misma línea, agrupadas en el hashtag #Sobaquember, palabra inspirada en #Movember, un movimiento de hombres que consistía en dejarse bigote en noviembre.
"En la práctica, las mujeres no podemos decidir dejar de
depilarnos sin exponernos al juicio social y al escarnio", comentó Prado en una entrevista. "Uno de mis
insultos favoritos es cuando hombres que no se depilan me llaman
'sucia'. Mientras la ciencia no demuestre que el vello masculino repele
la suciedad y que el femenino la atrae, la deducción lógica es que la
depilación viene impuesta por un sistema patriarcal que nos impide
actuar libremente sobre nuestros cuerpos".
Estuve contemplando las fotos de estas mujeres, y no me parecen ni mucho menos asquerosas. Pienso que así nos ha creado la Naturaleza y que no tiene nada de malo permanecer así si nos resulta más cómodo y conveniente.

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